—El sueño de Amber es tu primera publicación. ¿Cómo ha sido la experiencia de ver tu historia y tus ilustraciones convertidas en un libro?
Lo estoy viviendo con muchísima ilusión, sobre todo porque ahora es una ilusión que puedo ver y tocar cada vez que tengo el libro en mis manos. Aunque con el tiempo siempre ves detalles que quizá cambiaría, sigo sintiéndome muy orgullosa del resultado. Y lo que más disfruto es ver cómo los peques conectan con la historia y con las ilustraciones.
—Comentabas que la idea nació a raíz de un curso de ilustración que hiciste durante tu grado. ¿Qué fue lo que más te inspiró de aquella experiencia para lanzarte a crear tu propio cuento?
La realidad es que empezó como un reto por ver qué era capaz de crear, que surgió de una actividad sobre crear un cuento infantil y no fui consciente de lo que podía llegar a ser con el tiempo y lo que significaría para mí. Después terminé de darle forma en el proyecto final del grado, lo que hizo que se materializara en un álbum ilustrado real. En ese momento estaba muy conectada con el tema de la libertad de los animales y quería reflejar de otra forma lo que supone que no estén en libertad, animales que si deberían serlo, como los ciervos.
—En tu obra, los animales tienen un papel protagonista, pero de una forma poco común. ¿Qué te llevó a elegirlos como eje central y qué los hace diferentes en tu historia?
Adoro los cuentos con los animales como protagonistas, así que esa parte la tuve clara desde el principio. Quería elegir un animal menos habitual, que no fuera el típico oso o conejo, pero que aun así despertara ternura e interés.
Además, recuerdo que en esa época vi un vídeo sobre el trabajo de cuidadores en una reserva natural y cómo rescataban o ayudaban a animales salvajes. De ahí surgió la idea de contar una historia sobre libertad y ayuda, pero con un toque de magia. Por eso las hadas representan esa figura de acompañamiento y protección, como una forma de simbolizar a quienes ayudan a los animales a regresar a su entorno natural.
—Como autora e ilustradora, ¿cómo ha sido combinar ambas facetas? ¿Empiezas primero por las palabras o por las imágenes?
En este caso, primero fueron las palabras, porque cuando escribí la historia aún no era ilustradora. En aquel momento ya me planteaba estudiar la profesión y empecé a aprender por mi cuenta. Lo curioso es que siempre he escrito, pero solo para mí, así que aún me sorprende un poco verme como “escritora”, incluso ahora que también estoy escribiendo mis futuros proyectos. Para el cuento, empecé a escribir pequeñas ideas o frases sueltas, y me divertía “jugar a ser escritora” hilando todas esas notas hasta construir la historia completa. Aun así, siento que mi corazón es ilustrador, y quizá por eso disfruté tanto cuando pude empezar a imaginar cómo sería el mundo de Amber.
Además, el texto tuvo bastantes más cambios que las ilustraciones; encontrar las palabras adecuadas para contar la historia me llevó más tiempo que crear las ilustraciones. En cambio, el concepto visual, los personajes y el mundo de Amber surgieron de manera más natural cuando retomé el proyecto, quizá porque ya podía imaginarlo más claro tras lo aprendido en el ciclo y en mi propio trabajo personal.
—¿Qué mensaje o enseñanza te gustaría que los niños y niñas se llevaran después de leer El sueño de Amber?
Me gustaría que entendieran la importancia de respetar y cuidar a los animales, especialmente a aquellos que deberían vivir en libertad. También espero que la historia les inspire a soñar mucho: que puedan imaginar, desear, trabajar por lo que quieren y atreverse a perseguir sus propios sueños. Y que, aunque a veces aparezca el miedo, no dejen que ese miedo les pare.
—¿Hubo algún animal o personaje en particular que te resultara más divertido —o más complicado— de ilustrar?
Es díficil decidir, una sería ilustrando la escena en la que aparecen las hadas cuidando de los animales. El erizo fue el más complicado por las púas y porque no había dibujado uno antes, en cambio la ardilla me pareció muy graciosa representarla con la bolsita de hielo en la cabeza.
También me gustó añadir otra ardillita que aparece dos veces en la historia. En sí, trabajar en el diseño de personaje de Amber, me gustó mucho. Y disfruté también ilustrando la escena del prado: varios ciervos conviviendo en calma, uno pastando, otro descansando… junto a otros animales. Es una ilustración que transmite tranquilidad y ternura, y me gustó mucho pensar en cómo se sentían allí en libertad.
—Trabajas en una tienda de material artístico. ¿Te ha ayudado ese entorno a inspirarte o a descubrir nuevas técnicas para tus ilustraciones?
¡Trabajar en una tienda de material artístico inspira mucho! Me relaja trabajar en papel, con acuarelas o acrílico y me encanta pensar en la cantidad de material nuevo que podría utilizar. Ahora mismo no tengo el tiempo que me gustaría para experimentar de forma analógica, pero sé que más adelante encontraré esos ratitos para descubrir nuevas técnicas, experimentar y aprender. Por ahora, la ilustración digital me ayuda a sintetizar ese trabajo a partir de pinceles que imitan lápices, pasteles o técnicas algo más tradicionales y así de alguna forma siento que se acerca un poco a lo analógico.
—Estás estudiando una carrera de educación. ¿Te gustaría que tu obra también tuviera un enfoque didáctico o que se utilizara en el ámbito escolar?
En un principio la historia no surgió con un enfoque didáctico más allá sobre reflexionar en los valores y disfrutar de la historia, pero con el tiempo sí que me ha ido rondando la idea y me gustaría pensar algo para llevarlo al ámbito escolar. Temas como la libertad, el respeto por los animales y la empatía podrían trabajarse con actividades sencillas y significativas.
Por ejemplo, me gustaría crear alguna propuesta donde los niños reflexionen sobre el bienestar animal, conozcan los refugios o santuarios. Sobre cómo podemos ayudarlos, inspirándome en el papel de las hadas del cuento. También podría incluir una actividad artística donde cada niño diseñe su propio “lugar seguro” para Amber u otros animales. Creo que el cuento tiene mucho potencial educativo y me gustaría seguir explorándolo y contar también que los niños disfruten del proceso.
—¿Cómo ha sido el proceso de ver tus bocetos transformarse en el libro final, con todo el diseño e impresión listos?
Tenía muchas ganas de que llegara ese momento, porque significaba que el libro ya estaba listo para salir al mundo. Todavía no tengo claro qué parte del proceso me gusta más, porque he disfrutado de todas, aunque creo que me quedo con la creación de los personajes y con el momento en que das los detalles finales a las ilustraciones. Al momento de las correcciones se me hicieron un poco más largas, pero es un paso importante que debes pasar para asegurarte de que todo esté correcto y ves el resultado final, que hace que todo el esfuerzo haya valido la pena.
—Finalmente, ¿tienes ya en mente nuevas historias o proyectos ilustrados que te gustaría desarrollar después de El sueño de Amber?
La respuesta es sí! Tengo varios proyectos empezados y me encantaría que al menos uno de ellos pudiera ver la luz el próximo año. Quiero encontrar el tiempo para avanzar con otro de ellos y seguir creando poco a poco. Además, también estoy abierta a que surja algún proyecto para ilustrar historias de otras personas, porque me encanta seguir creciendo personal y profesionalmente y descubrir nuevas maneras de expresarme a través de la ilustración.
Aunque ahora tengo menos tiempo, sigo avanzando en mis proyectos. Me gusta pensar que, aunque vaya despacito, cada paso suma.