“El viaje de las Pléyades: arte, mito y emoción en una primera obra inolvidable” de Alba Gil.

1. El viaje de las Pléyades es tu primera publicación. ¿Cómo ha sido para ti vivir el proceso de ver tu trabajo de fin de grado transformado en un libro real?

Para mí, El viaje de las Pléyades ha marcado un antes y un después en mi camino como artista.
Ha sido un proceso muy especial, en el que he podido expresar una parte de mí que no conocía. Este proyecto me ha abierto la mente y me ha hecho ver que los sueños y mundos que siempre he imaginado pueden convertirse en algo real y conectar con los demás. Poder unir dos pasiones, la narración y el arte ilustrativo, ha sido la forma de mostrar al mundo mi lado más artístico y místico, aquel que nace de la emoción y la intuición.

2. La historia nace de tu interés por los mitos griegos menos conocidos. ¿Qué fue lo que te atrajo de ellos y por qué quisiste darles voz propia?

Todo comenzó cuando era pequeña. Un verano, una prima me habló sobre la lluvia de San Lorenzo, y desde entonces las estrellas y sus significados me han fascinado. Siempre me ha llamado la atención cómo, en la antigüedad, la gente trataba de dar sentido a lo desconocido a través de los mitos, convirtiendo los fenómenos del cielo en historias sobre dioses o constelaciones. De todos ellos, las Pléyades me parecieron especialmente misteriosas, ya que había poca información sobre ellas, y por eso quise darles voz propia. En el libro he intentado respetar el mito original, pero también impregnarlo de mi visión personal, mezclando la verdad del relato con mis propias emociones y la forma en que entiendo el arte y la vida.

3. ¿Qué fue lo primero que surgió en este proyecto: la historia o las ilustraciones que la acompañan?

Este proyecto nació a partir de mi trabajo de fin de grado, y las ilustraciones fueron lo primero que realicé. Sin embargo, al avanzar me di cuenta de que quería ir más allá de lo visual, necesitaba darles una historia a las hermanas, imaginar sus paisajes, sus emociones y la forma en que quería representarlas. Soy muy perfeccionista con mi trabajo, así que decidí hacer un cambio de rumbo y empezar a escribir antes de ilustrar. Una vez tuve el primer borrador de la historia, lo leí detenidamente y marqué las escenas que más me inspiraban. A partir de ahí, rediseñé muchas ilustraciones, mejorando su composición o incluso transformándolas por completo.

4. ¿Cómo defines a las Pléyades en tu obra? ¿Qué las hace diferentes de la visión tradicional que conocemos de la mitología?

Para mí, las Pléyades son una extensión de mí misma. Cada una de ellas refleja una parte de mi carácter, de mis emociones y también de mis miedos. Esa conexión personal es lo que las diferencia de la visión tradicional del mito. Cuando empecé a investigar sobre ellas, descubrí que apenas había información más allá de sus nombres, su destino y sus padres. Ese vacío me dio la libertad de imaginar su mundo y de darles voz propia. Quise respetar el mito original, pero también impregnarlo de mi esencia, creando un universo donde cada paisaje, cada hermana y cada momento estuvieran llenos de significado y sensibilidad. Creo que esa mirada personal es lo que ha terminado definiéndome como autora.

5. Al ser tanto autora como ilustradora, ¿cómo logras equilibrar la parte narrativa con la visual para que ambas se complementen y refuercen el mensaje del libro?

En realidad, me resultó más sencillo de lo que imaginaba. Muchos pensaban que me centraría más en las ilustraciones que en el texto, pero ocurrió justo lo contrario. Sentí que la narración debía tener el mismo peso que la parte visual, porque ambas se complementan. Las ilustraciones funcionan como un apoyo para quienes necesitan visualizar mejor las emociones o los paisajes del relato, ayudan al lector a adentrarse en el mundo de las Pléyades y a sentir lo que ellas viven. Para mí, el arte siempre ha sido una forma de expresión natural, así que era inevitable que este libro uniera ambas mundos. Quería que las imágenes acompañaran las palabras, no como simples adornos, sino como parte esencial de la historia y de mi manera de entender el arte.

6. Uno de tus profesores te animó a enviar el manuscrito a editoriales. ¿Cómo viviste ese momento en que tu proyecto académico se convirtió en una obra publicada?

Admito que nunca imaginé que este proyecto llegaría tan lejos. Siempre he sido muy exigente conmigo misma y a veces sentía que mi trabajo no era suficiente. Pero cuando personas fuera de mi círculo cercano comenzaron a valorar lo que hacía y a decirme que mi obra les parecía buena, eso me dio el impulso que necesitaba para seguir adelante. Gracias a Editorial Gusanillo pude dar mi primer gran paso, y eso marcó un antes y un después para mí. Siento que El viaje de las Pléyades puede convertirse en un proyecto de vida, porque en él muestro mi amor por la fantasía, los mitos y esos sueños que tenemos de niños… y ahora soy yo quien puede invitar a otros a soñar y viajar a mundos que jamás imaginaron.

7. La mitología griega es un universo muy amplio. ¿Hubo algún mito, personaje o historia que te sirviera de inspiración especial para crear esta novela?

Mi inspiración llegó de forma indirecta, a través de las historias y series que marcaron mi infancia. Siempre me ha fascinado la idea de un grupo de amigas unidas por un lazo especial, capaces de crear su propio universo y apoyarse entre sí. Series como Winx Club o la saga de libros de Tea Stilton fueron una gran inspiración personal y, con el tiempo, esas referencias fueron tomando forma hasta desembocar en esta historia. El mito de las Pléyades llegó más tarde, cuando empecé a documentarme para mi trabajo final de grado. Me sorprendió descubrir que era un mito poco conocido, y sentí la necesidad de darle voz de una manera diferente, más íntima y emocional.

8. Tu obra combina elementos del cielo y del mar, dos espacios simbólicamente muy poderosos. ¿Qué representan para ti dentro del relato?

El cielo y el mar siempre me han fascinado. Crecí en Santa Perpètua, cerca de Barcelona, y tener la playa tan cerca me permitía disfrutar del mar, observar los peces en las calas y sentir una emoción difícil de describir. Del mismo modo, mirar el cielo por la noche y ver las estrellas me conecta con mi niña interior. Siempre me ha parecido mágico contemplar un cielo oscuro, sin luces alrededor, y descubrir ese inmenso cúmulo de estrellas, que en realidad son otros soles, brillando sobre nosotros. En mi obra, el cielo y el mar representan justamente eso, la unión entre lo terrenal y lo infinito, el reflejo de los sueños, los recuerdos y las preguntas que nos acompañan cuando miramos más allá de lo que vemos.

9. Como artista e ilustradora, ¿cómo fue el proceso de diseñar la estética visual del libro? ¿Qué querías transmitir a través de las imágenes?

Siempre he creído que el arte es algo muy subjetivo: lo que a una persona le emociona, a otra puede no decirle nada. Con el tiempo he logrado conseguir mi propio estilo, algo que considero fundamental como ilustradora. Tenía claro que quería crear ilustraciones con las que me sintiera cómoda y que reflejaran mi forma de ver el mundo, aunque reconozco que mi perfeccionismo a veces me juega en contra: lo que hoy me encanta, mañana lo miro con otros ojos. Aun así, sabía exactamente lo que quería transmitir. Mi intención era construir visualmente las escenas del libro, plasmar lo que se describe en palabras, como el santuario, por ejemplo, y permitir que el lector pudiera viajar a esos lugares mágicos a través de como lo ven mis ojos.

10. Finalmente, ahora que ya has publicado tu primer libro, ¿tienes en mente continuar explorando el mundo de la mitología o planeas aventurarte en nuevos temas o estilos?

He estado pensando mucho en ello, y lo cierto es que tengo muchas ideas en mente que quiero ir organizando. Me gustaría seguir explorando y profundizando en el mundo de la mitología, de hecho, tengo una enciclopedia dedicada exclusivamente a ella que estoy deseando leer con calma para encontrar nuevas fuentes de inspiración. Pero también me atraen otros temas como la brujería, la fantasía o el romance. Creo que los libros tienen la capacidad de transportarnos a mundos irreales y ofrecernos un respiro de la rutina. Vivimos en una época muy acelerada, y a veces necesitamos desconectar, dejar volar la imaginación, aunque sea unos minutos al día. Para mí, la literatura y el arte son ese refugio que nos permite seguir soñando y encontrar belleza incluso en los momentos más cotidianos.

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