ENTREVISTA A RITA MONFE: Autora de Quiéreme, como sepas.

Novela romántica.

Rita, cuéntanos un poco sobre ti. ¿Cómo llegaste a la escritura y qué te motivó a empezar a escribir novelas?
Siempre he estado muy cerca de los libros como lectora y, desde bien pequeña empecé a escribir los finales de las novelas que me leía, pero cambiándolos. Me gustaba modificarlos para que así la misma historia tuviera varios desenlaces alternativos. Pero no fue hasta 2020 cuando decidí escribir mi propia novela. Necesitaba evadirme y distraerme porque había recibido una mala noticia y, ¿qué mejor que la escritura para eso?

¿Cómo es tu proceso creativo al escribir? ¿Tienes algún ritual o hábito que te ayuda a sumergirte en la historia?
La verdad es que no creo que tenga ningún hábito: me sale completamente solo. Si que es cierto que hay días y días. Se nota cuando una tiene un buen día para sentarse delante del ordenador a escribir. Al igual que hay épocas que, por mucho que me siente, poca cosa va a salir. Pero un hábito, como tal, no tengo. Sólo me siento, y escribo.

Quiéreme como sepas es tu primera novela publicada. ¿Cómo nació la idea detrás de esta historia? Y, ¿cómo fue el proceso de crear a Melisa, la protagonista?
La idea nació desde mucho antes de pasarla al papel. Creo que desde hace muchos años en mi cabeza rondaba la creación de Melisa, de esto me doy cuenta ahora. Había veces que iba en mi moto a trabajar y, mientras conducía, me imaginaba la vida de Melisa sin saber su nombre. Me venían varias escenas que le pasaban a una chica nerviosa, trabajadora y con mucha luz. Y, con el paso de los años, apareció Melisa.

Uno de los temas principales de la novela es el amor propio. Especialmente cómo puede llegar a ser una lucha constante. ¿Cómo esperas que los lectores se sientan al terminar el libro sobre sus propios viajes personales de crecimiento después de experimentar el de Melisa?
Espero que el lector o lectora sienta que la lucha constante que ejerce él o ella todos los días de su vida es la misma lucha constante que ejerce la persona que lleva sentada al lado en el autobús o la que se le cuela cuando compra el pan. Quiero decir, me gustaría que las vivencias de Melisa diesen a entender que todos en la vida, por felices que estemos, tenemos una lucha interna por conseguir cosas muy diferentes.

Otro aspecto esencial de la historia es la transición de amistad a romance entre los protagonistas, un tópico que muchos lectores disfrutan. ¿Qué nos puedes contar sobre su relación sin destripar la obra?
Pasar de una amistad, como la de los protagonistas, a una relación de pareja creo que es una de las cosas más complicadas que hay. Es más, yo no sé si sería capaz. Son muchos los miedos que se pasan por la cabeza. Hay que pensar que Melisa no concibe la vida sin su grupo de amigos y las personas que la forman y, un paso en falso puede hacer que uno de ellos desaparezca de su vida y eso ella, no quiere que pase por nada del mundo.
Pero tampoco es justo que por evitar problemas huya de sus sentimientos, ¿no?
Su relación es, en ciertos momentos, obligada, no les queda otra que aprender a convivir. Lo que está claro es que no pueden no verse, eso es algo que está fuera de sus opciones.

Aparte del amor, personal o romántico, la amistad también es un elemento importante en la obra. ¿Cómo diferenciarías ambos tipos de relación en Quiéreme como sepas, y qué crees que aporta cada uno al viaje de Melisa?
La amistad para Melisa es una pieza fundamental en su vida. Es cierto que, en Quiéreme, como sepas, se narra la amistad como uno de los puntos más importantes de la vida de la protagonista, pero la amistad que se narra no es una amistad al uso, sino un tipo de amistad que está SIEMPRE. Tanto Fátima como Pablo, Melisa, Hugo y Alfonso son personas que no se han soltado de la mano nunca. Tienen 30 años pero, desde que recuerdan han estado juntos, en las buenas y en las malas. Es una amistad especial.
En la vida se tiene mucho conocidos, incluso muchos amigos, pero siempre hay unas personas concretas que te aprietan el corazón un poquito más, y no pasa nada. Es lo más normal, pero yo de eso me he dado cuenta escribiendo este libro.

En la novela, también hay momentos muy íntimos entre los protagonistas. ¿Cómo ha sido escribir esas escenas? ¿Qué consideras que aportan a la historia y al desarrollo de los personajes?
Es curioso porque, para escribir escenas como las que me comentas sí que es cierto que he necesitado intimidad. Quiero decir, son escenas que no he podido escribir en el comedor de mi casa mientras mi familia ve la tele. He necesitado estar sola y concentrarme mucho más que para el resto de la trama. He intentado que sean creíbles y descriptivas para poder llevar a la lectora o lector al momento concreto. Las he tenido que leer muchas veces para comprobar que las mariposas de mi estomago se ponían a volar.
Respecto a lo que aportan a la historia, creo que en una relación de pareja o sentimental, uno de los puntos importantes es el sexo y he querido normalizarlo para poder llegar a conocer, del todo, a los personajes.
Bajo mi punto de vista y ahora, como lectora, si me leo un libro romántico espero que la escritora/escritor me cuente todas las partes de la historia y no quedarme con cosas sin saber, ¿no?

¿Hubo algún aspecto de la trama o los personajes que haya evolucionado de manera inesperada durante el proceso de escritura? ¿O algo que te resultara especialmente difícil de escribir?
La trama en sí ha ido evolucionando poco a poco. No he tenido nada esquematizado anterior a la redacción de la novela por lo que todo lo que se narra en la novela es producto del momento. Salvo cuando tenía que dejar de escribir y estaba completamente dentro de la historia, ahí me hacía varios apuntes para no perder el hilo cuando volviese a sentarme a escribir.
Sí, es cierto que hay partes de la novela que me ha costado mucho escribir. Sobre todo, las partes donde Melisa narra su pasado. Es algo que se aleja de mis experiencias personales, por suerte, y me ha costado ponerme en su piel. Además, después de escribirlas sentía pesar por ella y eso me ha costado un poco gestionarlo.

En la novela, hay varios giros inesperados. ¿Cómo manejas el suspense sin desvelar demasiado, pero manteniendo el interés del lector?
La verdad es que creo que para mí esto es sencillo, más que nada porque no tengo pensado lo que viene después. Cuando me siento a escribir dejo que fluyan mis pensamientos y me quedo lo que me gusta y me deshago de lo que no. Pero no puedo desvelar mucho porque, como digo, voy al día.

Durante la obra, Melisa enfrenta una disyuntiva entre su carrera y su bienestar personal. ¿Cómo crees que la presión profesional puede afectar la salud mental y emocional de alguien en una profesión tan exigente como la abogacía?
Para mí, ejercer una profesión que te guste es uno de los requisitos más importantes para poder conseguir una buena salud mental y más con una profesión como la de abogada, que es muy exigente. He podido experimentar en mi propia piel el tener que ir a trabajar sabiendo que no te gusta lo que haces y eso es algo que no le deseo a nadie. Es más, de ahí que Melisa adore lo que hace. Le encanta su profesión y eso es algo que tuve claro siempre, ya que con ello iba a conseguir a una protagonista despreocupada y feliz profesionalmente.

Como abogada, ¿te encontraste reflejando tus propias experiencias profesionales en la historia de Melisa o tomaste un enfoque más ficticio para su carrera?
Pues esto es curioso. He tardado aproximadamente un total de cinco años en escribir Quiéreme, como sepas, por lo que mi persona en general ha cambiado mucho en el proceso. En el 2020, cuando empecé a escribir, yo pensaba que adoraba mi trabajo como abogada pero, según pasaban los años me iba desencantando con la profesión. Por esto, cuando empecé a escribir decidí que Melisa, al igual que yo, adoraría el Derecho. Pero, posteriormente, cuando yo me desencanté con la profesión decidí que a ella no le pasaría lo mismo.
Melisa iba a seguir adorando el Derecho, se lo merecía y ella si sería feliz desempeñando la profesión de abogada, por la que tanto hemos estudiado.

Sabemos que Bolbaite fue la inspiración para el escenario de la novela. ¿Qué fue lo que te atrajo de este pueblo cuando lo visitaste hace unos años? ¿Hubo algún momento o experiencia que te hizo pensar: “Esto tiene que estar en mi novela”?
Desde pequeña yo siempre he dicho que era una pena no tener un pueblo donde veranear. Veía a mis amigas irse en verano a sus pueblos y disfrutar muchísimo. Pero en mi caso, mi familia aprovechaba el verano para viajar e ir de aquí para allá.
Uno de esos veranos de decidir dónde ir, mis padres alquilaron una casita en Bolbaite, cuando el rio solo lo visitaban los que viven allí. Repetimos varios años y, junto a una familia amiga, pasamos momentos muy bonitos. Es cierto que cuando yo veraneaba en Bolbaite, ni me imaginaba, para nada, que años después sería el escenario de mi novela.
Cuando tuve que pensar un lugar donde narrar no te sé explicar por qué, pero pensé en Bolbaite. Dicen que siempre vuelves donde fuiste feliz, ¿no? Y yo en Bolbaite pasé unos veranos maravillosos, por lo que he querido volver allí de una forma muy especial. Respecto a momentos o experiencias que me hicieron pensar que debían estar en mi novela, en la primera parte no, todo es fruto de mi imaginación. En la segunda parte ya hay más cositas que pueden estar influenciadas por vivencias propias.

La portada de la obra ha sido ilustrada por Paula Rodenas. ¿Cómo te sentiste al ver tu visión del libro representada visualmente? ¿Qué es lo que más te gusta de ella?
La verdad es que cuando la vi sentí que era justo lo que buscaba. Esta todo pensado al detalle, los colores vivos, la chica de espaldas, su forma de colocar las manos haciendo entender su carácter nervioso y activo, los dos caminos a elegir, e incluso los dos pequeños colgantes que cuelgan de los tirantes del top de Melisa.
Lo que más me gusta de la portada es que al verla me pareció que representaba perfectamente tanto la idea del libro como de la protagonista.
Paula es toda una artista y le agradezco muchísimo el tacto con el que ha dejado que su ilustración abrace las letras y a la protagonista del libro.

Dado que Quiéreme como sepas es solo el comienzo de una serie, ¿qué podemos esperar de la segunda parte? ¿Puedes adelantarnos algo?
Diré que en la segunda parte todo cambia. Todo es nuevo, diferente y más complicado. El crecimiento personal toma el mando y eso hace que las cosas se compliquen. Es verdad que hay cosas de la segunda parte que ni yo sé, es más, hay cosas que no están todavía ni en mi cabeza.
Pero sí que sé, por lo que ya está escrito, que va a ser muy diferente. Eso sí, no se perderá la esencia de lo que son cada uno de los personajes y la historia de Hugo y Melisa dará mucho más que hablar.
Teniendo en cuenta que ahora la Rita que escribe la segunda parte tiene unos cuantos años más que la Rita que escribió el inicio de la historia y, por ende, muchas más cosas que contar, creo que no defraudará, o eso espero.

Y para finalizar, ¿qué consejo le darías a los escritores que están empezando y que desean explorar temas como el autodescubrimiento y el romance en sus novelas?
Como consejo o sugerencia, que todavía no me veo capaz de aconsejar, diría que escriban con pasión y sin pensar que luego les van a leer. Yo escribí toda la novela dando por hecho que ese archivo nunca saldría de mi ordenador y creo que con eso es con lo que he conseguido sacar todo de mí y olvidarme de que pueda parecer mejor o peor. Aunque claro, llegados a este punto, deseo que os encante y lo abracéis todo lo fuerte que podáis. Y sobre todo, que las mariposas de vuestro estomago vuelen tanto como lo hicieron las mías mientras escribía.
Ojalá riais, lloréis y vibréis entre las páginas de Quiéreme, como sepas.

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