Ana Ruiz Nuño nos presenta ¿Qué me cuentas, Doña Urraca?, un cuento infantil lleno de humor, ilustraciones vibrantes y un mensaje educativo sobre la importancia de no creer todo lo que escuchamos. En esta entrevista, nos comparte su proceso creativo, los desafíos que enfrentó y cómo fue dar vida a Doña Urraca, un personaje inolvidable.
1. El tema central de ¿Qué me cuentas, Doña Urraca? se basa en los cotilleos y chismes, pero la obra también transmite una importante lección sobre no creer todo lo que escuchamos. ¿Cómo surgió esta mezcla de humor y mensaje educativo? ¿Qué te inspiró a crear una historia que abordara este tema?
La verdad es que desde el principio sabía que quería hacer una historia muy divertida, donde cada página fuese más loca que la anterior, para que los niños desconectaran y pudieran reír y disfrutar del cuento, sin que hubiese ningún drama serio de por medio. Aunque, bueno, lo del mensaje educativo es bastante gracioso, porque no caí en él hasta que casi tenía terminado el cuento (y, oye, al final ha quedado bastante bien). Mi objetivo real era explorar la creatividad de los niños, conectando conceptos en las ilustraciones y en la propia historia, para que se fijaran muy bien y que además, al ser muy llamativas visualmente, les dieran ganas de crear.
2. Equilibrar humor y enseñanza en una obra infantil no es tarea fácil. ¿Qué desafíos enfrentaste a la hora de combinar estos dos elementos? ¿Hubo momentos en los que pensaste que uno podría opacar al otro?
Lo que más difícil me resultó sin duda fue el tratar de no complejizarlo mucho. Doña Urraca es una señora súper enrevesada, y como su creadora, me salía natural meter datos curiosos, expresiones divertidas o muy exageradas, muy fáciles de pillar para un adulto pero que quizá para un niño es más difícil de entender. Mi pareja me decía, sobre todo al principio, cuando estaba escribiendo el cuento, que era muy para adultos… ¡Y eso me mataba, la verdad! Anda que no le he dado vueltas a cómo expresar la historia para adaptarlo a los peques.
3. A pesar de la fuerte carga humorística de la obra, esta también plantea una reflexión importante sobre la veracidad de la información. ¿Qué importancia tiene enseñar a los niños, desde una edad temprana, a cuestionar y reflexionar sobre lo que escuchan a su alrededor?
Creo que es un tema muy delicado, y a su vez súper importante de plantear. Los niños son una fuente de creatividad inmensa, exploran y construyen a través de lo que ven y escuchan a su alrededor desde que prácticamente nacen, y es híper importante ser conscientes de esto y protegerlos, enseñándoles lo que está bien y lo que no.
Si tú, a un coquito le dices que si se le cae un diente un ratón vendrá por la noche, se lo llevará y a cambio le dará dinero, se lo va a creer. Igual que creerá en los Reyes Magos, en las hadas o en cualquier cosa que como adultos le queramos enseñar, porque somos su referencia. Al igual que lo son los cuentos, las historias, el cine, la música… todo eso son referencias también para ellos.
Por eso, es muy importante enseñarles a entender. Protegerlos para que puedan crecer libres de estigmas y prejuicios, que puedan explotar su creatividad y, sobre todo, que nunca se les borre la sonrisa.
4. Y, ¿cómo crees que ¿Qué me cuentas, Doña Urraca? puede ayudar a los más pequeños a entender la importancia de verificar la información y a no dejarse llevar por rumores infundados?
Creo que, si se imaginan que Doña Urraca está por ahí cuchicheando algo, podrán sentir curiosidad hacia ese algo y aprender. Al principio les puede costar diferenciar qué información es “más buena” que cuál, pero con un poquito de ayuda de los mayores, poquito a poco irán entendiendo, aprendiendo y reflexionando por sí mismos.
5. Doña Urraca es un personaje que destaca por su singularidad. ¿Cómo fue el proceso de creación de este personaje tan peculiar? ¿Qué atributos querías que tuviera para conectar con los niños de forma divertida pero también educativa?
Tenía clarísimo que quería que la historia se centrase en una señora mayor de pueblo, porque me encantan, me dan muchísima ternura. Y al final, la idea de Doña Urraca surgió de un proceso para nada lineal.
Fue muy divertido crearla, tanto en personalidad como físicamente, ya que es la viva representación de una señora muy metiche, charlatana y, desde luego, exagerada, caricaturizada y muy, muy, muy memorable. Y ya no es solo eso, tiene su parte más humana la cual sale a relucir en varias ocasiones; le encantan las cosas que le gustan mucho a los niños, como jugar al UNO o los superhéroes, y además, tiene un aura protectora con los peques, por eso hace buenas migas con ellos.
En fin, Doña Urraca es un cuadro (y es que me encanta esa expresión), es única y es ella misma; se inventa todo lo que puede y más, y disfruta haciéndolo. Ojalá sea como ella cuando sea mayor.
6. Aunque la historia aborda un tema serio, el tono humorístico es el que predomina. ¿Qué papel crees que juega la diversión en la educación de los niños? ¿Cómo puede el humor ser una herramienta poderosa para enseñarles lecciones valiosas?
El humor es algo muy importante para mucha gente, y pese a que como adultos tenemos que saber cómo y cuándo tomarnos las cosas según de qué manera… En los niños, es algo diferente. Ellos están aprendiendo, y aprender nunca debería ser tedioso. Cuanto más se rían, cuanto más disfruten lo que están haciendo, más querrán hacerlo en el futuro. Por eso es importante que las lecciones y el aprendizaje, sea divertido, sea llamativo y les dé curiosidad hacerlo. Al final, el humor también hace que nos tomemos las cosas desde una perspectiva diferente.
7. Tu vinculación con Editorial Gusanillo comenzó a través de sus cursos. ¿Cómo fue tu transición de ser alumna a convertirte en autora? ¿Qué te impulsó a dar el paso y publicar ¿Qué me cuentas, Doña Urraca? con ellos?
Mi sueño siempre ha sido meter cabeza y presencia dentro del mundo editorial. Conozco a Editorial Gusanillo desde sus inicios en 2020, y he de decir que sus valores y la importancia que le dan a la ilustración y al propio ilustrador, es algo súper fundamental para mí.
De hecho, el año pasado me apunté como a dos o tres de sus formaciones antes del definitivo… Y cuando a la semana de terminar el curso Mi proyecto editorial, recibí un correo de Lara con el asunto “publicar a la mejor abuela de España”… Fue increíble, no puedo describir con palabras cómo me sentí en ese momento. Mis esfuerzos estaban mereciendo la pena y se me acababa de abrir una puerta que ha supuesto el inicio de todo lo que me queda por llegar.
8. El público al que está dirigido tu libro son niños de 4 a 8 años. ¿Qué te atrajo de ese grupo de edad para tu primera publicación como autora? ¿Te ha interesado siempre escribir para niños o es algo que descubriste más tarde?
Siempre me ha gustado mucho escribir, pero lo dejé hace unos años. Por lo que elegí este target para comenzar porque es un sector donde predomina mucho la ilustración, y quería destacar por eso más que por la propia historia en sí. No me esperaba volver a retomar la escritura, mucho menos de este modo, porque mi enfoque siempre había sido el de ilustrar cuentos de otros. Así que vivir la experiencia de poder, no solo ilustrar mi propio cuento, sino publicarlo, ha sido una demostración de valentía y capacidad hacia mí misma, de la que me siento muy orgullosa, y que me ha enseñado que puedo y que me encanta publicar para los niños.
9. Al ser tanto autora como ilustradora de ¿Qué me cuentas, Doña Urraca?, debes haber tenido un control total sobre la visión del libro. ¿Cómo fue tu proceso creativo para escribir la historia y luego plasmarla gráficamente? ¿Cómo se complementan estos dos roles en tu obra?
No ha sido tan fácil como me esperaba, la verdad. Tenía la visión general en mi cabeza; la historia me flipaba, me hacía reír muchísimo y disfruté escribiéndola de tal manera, que las palabras me surgieron solas desde la primera a la última letra (aunque al final tuvo muchos, muchos cambios); la división del texto la tenía más o menos planteada; el cómo enfocarlo todo visualmente, el estilo; Doña Urraca es que me parecía perfecta… Creía que lo tenía todo controladísimo, pero a la hora de la verdad, hubo ilustraciones que no supe cómo plasmar, y que cuando las terminaba, no me convencían para nada.
Eso fue bastante duro para mí, porque soy muy perfeccionista y a la vez, necesito que las cosas me salgan a la primera o me frustro… Al final, me dije: Ana, espabila que no llegas (así, tal cual). Así que tiré hacia delante, me peleé con todo, sobre todo con mi cabeza, y pude terminarlo a tiempo.
Ahora miro al libro, miro en retrospectiva todo este tiempo, y puedo decir orgullosa que ha sido un desafío, tanto como autora como ilustradora, pero que lo repetiría una y mil veces ¡Y qué decir que el resultado de ¿Qué me cuentas, Doña Urraca? me encanta!
10. Las ilustraciones de ¿Qué me cuentas, Doña Urraca? destacan por su estilo llamativo. ¿Qué decisiones artísticas tomaste al diseñarlas? ¿Por qué elegiste ese enfoque visual tan dinámico para dar vida a la historia y cómo crees que esto impacta en la experiencia de los lectores?
El estilo tenía que ser dinámico, porque Doña Urraca es enérgica, expresiva, sorprendente y muy carismática, y todos esos adjetivos debían transmitirse en cada una de las ilustraciones. Las formas debían de ir de la mano con el tono humorístico, ser exageradas, impactantes. Por eso tiene esa paleta de colores vivos, tonalidades cálidas de verano, contrastes vibrantes… Visualmente, todo tiene un porqué, hay mucho simbolismo, muchas referencias escondidas entre las páginas del cuento. Porque leer ¿Qué me cuentas, Doña Urraca?, tiene que ser una experiencia que los lectores disfruten en todos los sentidos, y quieran volver a coger de la estantería, siempre.