1. Esta es tu primera publicación. ¿Cómo te sientes al ver tu historia convertida en un libro infantil ilustrado?
Me emociona. Este libro es el resultado de un recorrido largo, lleno de aprendizajes y resignificaciones. Ver mi historia -y la de mi familia- transformada en un cuento ilustrado me conmueve y, al mismo tiempo, me ilusiona saber que hoy existe como recurso posible para acompañar a familias en sus procesos de duelo ante la pérdida de un ser querido.
2. La obra surge de tu experiencia en una asociación que ayudaba a niños a superar el duelo. ¿Cómo influyó ese trabajo en la creación del libro?
Influyó muchísimo. El recorrido me permitió aprender sobre el acompañamiento en el duelo y comprender la singularidad de cada proceso. Cada familia atraviesa la pérdida de un modo distinto, y el contacto con sus historias me mostró la importancia de mirar el duelo desde los ojos de un niño. Por eso me interesó que el cuento pudiera recoger esa perspectiva y ofrecer un modo sensible de acercarse a la experiencia.
3. El tema central del cuento es la pérdida de un hermano. ¿Qué te motivó a abordar un tema tan delicado dirigido a un público joven?
Noté que la mayoría de los cuentos sobre duelo se centraban en la pérdida de figuras adultas -abuelos, madres, padres-, pero había poco material que abordara la muerte de un hermano, una experiencia que suele quedar por fuera de lo “esperable”.
Siempre creí que los libros son una herramienta poderosa para nombrar lo complejo, habilitar la palabra y favorecer la expresión emocional. Por eso me pareció interesante tratar este tipo de pérdida.
4. ¿Cómo equilibraste la necesidad de transmitir emociones profundas con un lenguaje y narrativa adecuados para niños y adolescentes?
Los temas difíciles, deben ser conversados. La intención siempre fue que el cuento tenga la potencia de ser un espacio seguro y de validación. Para ello, se procuró utilizar una narrativa sencilla y directa con el fin de que la historia sea leída con facilidad y aborde el tema con cercanía y delicadeza.
El formato libro álbum fue esencial, ya que su potencial evocador permitió dosificar la intensidad emocional del texto y dejar que las imágenes hablaran por sí solas.
5. El libro está ilustrado por Esteban Bratin. ¿Cómo fue el proceso de colaboración con el ilustrador para que las imágenes reflejaran fielmente la historia y sus emociones?
Trabajamos de manera conjunta buscando que el relato y la imágen se complementaran y dialogaran entre sí. En este proceso, procuramos plasmar el paso del tiempo, rituales vinculados a la pérdida, un abanico de manifestaciones emocionales, y por supuesto, transmitir lo complejo de una forma sencilla.
6. Tu formación y experiencia en psicología te han llevado a trabajar en hospitales y asociaciones. ¿Qué aspectos de esos aprendizajes quisiste trasladar al cuento?
Fundamentalmente, ofrecer espacios de cuidado y presencia. La lectura de cuentos propone un momento compartido que, con la habilidad de hacer circular la palabra, posibilita la identificación y actúa como una herramienta fundamental para nombrar y validar emociones que, a menudo, resultan difíciles de expresar.
7. Actualmente trabajas en el Poder Judicial. ¿Cómo compaginas tu vida profesional con la escritura y qué aporta cada faceta a la otra?
Hasta hoy, vivo ambas facetas como mundos separados, dos espacios distintos que todavía no tienen punto de contacto. Pero, considero que se enriquecen mutuamente gracias a las experiencias que adquiero en cada una.
8. ¿Qué esperas que los jóvenes lectores y sus familias sientan o aprendan al leer Nuestra canción?
La motivación principal es que se convierta en un recurso de apoyo para toda familia y entorno que acompañe este tipo de experiencias. Esperamos que el cuento visibilice la singularidad de los procesos. Y, por supuesto, transmitir la resignificación y transformación de los vínculos.
9. Finalmente, ¿tienes planes de seguir escribiendo cuentos infantiles que aborden temas difíciles o experiencias personales, o explorararás otros géneros en el futuro?
Definitivamente, no lo descarto, porque fue un proceso hermoso. No tengo ningún proyecto definido pero considero valioso haber descubierto cómo la literatura tiene el poder de abordar temas complejos de una manera cálida y sensible.
“Nuestra canción” no solo es un libro ilustrado; es un puente para hablar de la pérdida, abrir el corazón y acompañar a los más jóvenes en momentos difíciles. La historia de este libro recuerda que, a través de la palabra, las emociones encuentran un espacio seguro para expresarse y que el duelo, aunque doloroso, puede ser compartido, comprendido y resignificado en familia. Un mensaje de cuidado, cercanía y esperanza que invita a leer, sentir y acompañar.
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